Colección de Cuentos PRODEMU
6 Mar 2015 0 Comment

Amigas y amigos
Como una forma de celebrar a todas las mujeres, queremos presentar la colección de Cuentos PRODEMU, que contiene cientos de relatos originales enviados por mujeres de todo Chile al concurso “La mujer recuerda leyendas de su pueblo”, organizado en 1993 por la Fundación para la Promoción y Desarrollo de la Mujer (PRODEMU).
Con el objetivo de poner a disposición de estudiantes, investigadores y público general los valiosos documentos que conserva el Archivo de Literatura Oral y Tradiciones Populares, muchos de ellos de carácter inédito, realizamos una labor constante para su descripción y catalogación. Este conjunto documental fue trabajado el año pasado por Celia Cisternas Urbina, alumna en práctica de la carrera de Antropología de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.
Celia realizó un resumen de cada uno de los 868 relatos que conforman la colección, y su descripción y valoración como conjunto documental, identificando los temas más recurrentes, sistematizados en una base de datos y una guía de fondos. Compartimos con ustedes su excelente trabajo, la reseña de la colección de Cuentos PRODEMU:
Los relatos contienen leyendas, historias locales, familiares y vivencias de las propias mujeres. Su importancia radica en su originalidad, diversidad de temas e íntima relación con el entorno inmediato, además de relevar en ellos la importancia de la transmisión oral de los saberes y acontecimientos. En la gran mayoría de estas narraciones se describe, antes de contar la leyenda o caso, la forma en que fueron escuchados y aprendidos. Una imagen usual es la de la abuela con sus nietos, a veces también el abuelo, el padre o la madre, pero generalmente son las mujeres quienes transmiten este tipo de conocimiento tradicional, ya sean historias que les ocurrieron personalmente, a sus ancestros o que acontecieron en el lugar donde habitan.
En gran parte de los cuentos quien relata es mayor en edad a quien escucha. A su vez, casi siempre es la infancia la etapa en que las historias son aprendidas. Junto al fuego, un plato de comida, un almuerzo familiar o un mate, muchas veces como telón de fondo la noche o una tormenta, donde se recalca la calidez que se siente dentro del hogar.
Otras historias son escritas en base a experiencias personales y se narran en primera persona.
Estos relatos, en varias ocasiones, son el reflejo de la situación social y política del país, dando cuenta de tiempos tan remotos y escenarios tan disímiles como la época precolombina, la colonia, las guerras de la independencia, conflictos internos y guerras civiles, la cuestión social, dictaduras, migraciones y conflictos mundiales; y de realidades como el trabajo campesino, minero y de pesca. Si bien la mayoría corresponden a leyendas, cuentos o invenciones, muchas veces el contexto sí se corresponde con la situación histórica vivida en el país y también la influencia en Chile de lo acontecido en el resto del mundo. La vida de las personas “comunes y corrientes” entrelazada con la historia oficial, demuestran el papel de la memoria como el impulsor de una historia construida desde lo tradicional, donde las experiencias personales y colectivas de los sujetos se mantienen pero no de forma estática ni inalterable, sino que recogiendo la influencia de su tiempo, conformando diferentes versiones que enriquecen aún más el legado patrimonial de nuestro pueblo.
Los temas más recurrentes dentro de los cuentos son:
Diablo. También llamado mandinga, demonio, don Sata, Satanás, malulo, cachúo, el malo. Sin duda, es el personaje más frecuente en los cuentos. Sus apariciones suelen ser bajo la encarnación de un hombre con un aspecto misterioso, algunas veces montado en un potro negro, o de una serpiente o culebrón. En ocasiones, incluso, toma la forma de un bebé con dientes de oro. También el olor a azufre demuestra su presencia, el que puede dejar impregnado en el aire aun cuando este ente ya ha desaparecido. En las historias sobre mineros —sobre todo de las minas de oro— el diablo muchas veces aparece como el señor de esos lugares, la profundidad y la oscuridad se asocian con el infierno, de donde se dice proviene este ser.
El papel que toma la mayoría de las veces es de un ente que puede enriquecer o traer abundancia fácilmente y sin esfuerzo, a través de un pacto que realiza con una persona que busca este propósito. A cambio pide su alma, o a veces la de uno de sus hijos, que vendrá a buscar en un plazo de algunos años, que este ser maligno nunca olvida y siempre intentará a toda costa hacer valer.
Varios cuentos relatan que cuando se acerca el plazo de pagar, las personas se arrepienten e intentan engañar al demonio. Unos lo logran y otros no. El secreto para ahuyentarlo consiste en velarse vivo en una iglesia o cerro durante 24 horas, portar algún objeto sagrado o rezar en grupo. A veces esto no da resultados, o el diablo lanza maldiciones sobre la familia y su descendencia.
La figura de este personaje encierra un significado no solo relacionado con la maldad, sino que tácitamente las historias sobre el diablo intentan reflejar que obtener riqueza sin esfuerzo siempre es nefasto. El alma es más valiosa que el dinero y el diablo lo sabe, por eso se ríe de la avaricia de los seres humanos y saca provecho de ello.
Brujos (y/o tue-tue o chonchones): Los brujos suelen presentarse como seres humanos corrompidos por la maldad o por espíritus malignos, que provocan daño o que se aprovechan de las personas. La forma más común que adoptan es la de pájaros negros que emiten un sonido parecido a “tue-tue”. Se dice que estos pájaros son los brujos que buscan transportarse más rápido para hacer sus trabajos, o para que la gente que los vea les prometa objetos o alimento a cambio de que se vayan de sus viviendas. Existen muchos relatos donde al otro día los brujos tocan la puerta y piden mate, desayuno, sal o harina, entre otros.
Mientras están transformados en pájaros, se dice que el cuerpo real de los brujos yace tendido sin la cabeza, por lo que algunos aprovechan ese momento para asesinarlos. También pueden ser “atrapados” colocando la figura de una cruz bajo el asiento que utilicen.
El día martes está relacionado con los brujos y con la mala suerte. “Martes hoy, martes mañana, martes toda la semana…” es la frase que las personas recitan cuando comienzan o terminan de hablar de estos temas.
A los brujos se les puede pedir hacer mal a alguna persona, ya sea por venganza, celos o envidia, pero también existen quienes practican la magia blanca y en general son mujeres llamadas “meicas”, que a través de hierbas y oraciones espantan los males que aquejan a las personas, ya sean enfermedades, males de ojo, empachos y almas en pena.
La referencia a los conocimientos indígenas algunas veces es identificada como la fuente del poder tanto de brujos como de meicas, algunas veces incluso se menciona a las machis.
Los lugares que más se relacionan con brujos, dentro de los cuentos, son Salamanca ―por los aquelarres celebrados de forma secreta en una cueva―, Talagante y la Isla de Chiloé.
Entierros o tesoros coloniales. Se cuenta que antiguamente, con la llegada de los españoles, los indígenas enterraron grandes cantidades de oro o metales preciosos —además de bienes preciados, vinculados a un origen mítico— para que no fuesen descubiertos, dando origen a la creencia que estos tesoros todavía están bajo tierra en algunos lugares. Pero también podía corresponder a entierros que realizaron los españoles cuando encontraban objetos valiosos, para luego ir a buscarlos y llevarlos a Europa en barcos. Con la presencia de piratas holandeses e ingleses, la necesidad por esconder la riqueza fue más imperante para quienes habitaban la costa.
Nadie sabe exactamente donde se encuentran, pero existen señales para descubrirlos: en las noches de luna llena brillaría el lugar donde está enterrado el tesoro, y lo mismo sucedería en la Noche de San Juan.
Para desenterrar un tesoro es necesario realizar cuidadosas acciones, como permanecer sin decir palabra, no tomar en consideración apariciones o, incluso, pueden requerir algún tipo de ritual.
En ocasiones encontrar estos tesoros trae consigo maldiciones y mala suerte, porque quienes lo enterraron lo decidieron así. En algunos relatos se menciona que pueden estar custodiados por espíritus malignos o por el demonio.
También existen los entierros familiares, que han dejado los abuelos como una forma de asegurarse que esa riqueza permanecerá para las próximas generaciones.
La Llorona. La figura de un fantasma de una mujer que llora también es común en estos relatos. Las razones por las cuales llora suelen ser dos: ha perdido a su(s) hijo(s); o su esposo/amante ha muerto cuando han estado a punto de casarse o habiéndolo recién hecho. El alma de la mujer no puede descansar en paz pues se ha quedado con la duda y la desesperación de haber perdido lo que más quería.
Algunas veces se presenta como un fantasma malvado que quiere robar niños o seducir hombres solteros que luego aparecen muertos, pero en otras ocasiones ayuda a las personas a recuperar la felicidad.
En gran parte de los relatos aparece vestida de blanco o como una viuda con el pelo suelto y largo. La intensidad de sus lamentos es considerable y puede escucharse a gran distancia.
Leyendas indígenas. Relativas al pasado, muchas transcurren en el tiempo de la llegada de los españoles en el siglo XVI.
Las leyendas incaicas tienen una importante presencia en los cuentos, siendo recurrente el tema de algunas de sus princesas enamoradas o víctimas del mal. También explican ciertas conformaciones de la naturaleza, como la vinculación que se hace del color de lagunas cordilleranas con el color de los ojos de una de estas princesas.
Las leyendas mapuche tratan sobre las machis, los espíritus, el origen mítico de algún territorio o de los seres humanos, los tesoros enterrados y las historias de jóvenes indígenas, que narran encuentros con los europeos, un amor imposible o un sacrificio.
Cuando se narran relatos sobre indígenas más contemporáneos, siempre están rodeados de un halo de sabiduría y misterio.
Destacan la historia de Ñusta, que da origen a la creencia de la Virgen de la Tirana, e indígenas convertidos en piedra, algún árbol o planta.
Noche de San Juan. La noche del 23 y madrugada del 24 de julio transcurre la llamada Noche de San Juan. Es una noche cargada de fuerzas misteriosas y algunas veces malignas, que propician la realización de ritos para conseguir fortuna o conjurar algún mal. Algunas veces se dice que esa noche los brujos pueden hacer cosas que en otro momento del año no pueden hacer, y suceden hechos extraordinarios, como el florecimiento de la higuera, la aparición de un tesoro o la presencia del diablo —el que esa noche incluso enseña a tocar guitarra—.
Todos estos acontecimientos suceden especialmente en el ámbito rural o en algún pequeño pueblo de raíces campesinas, escenario de las muchas narraciones que existen sobre este tema en la colección de cuentos.
Animitas. Las animitas son pequeñas construcciones que referencian el lugar de muerte de una o más personas, en las que se encienden velas o se dejan flores en su memoria. Algunas de ellas despiertan la fe popular, porque se consideran que realizan milagros o son protagonistas de sucesos extraordinarios, como la prevención de tragedias avisadas por las mismas animitas (personas fallecidas), como se narra en algunos relatos.
Dentro de la colección, también, se cuenta el origen y la historia de animitas vinculadas a diversos lugares de nuestro país.
Los cuentos ganadores, menciones honrosas y seleccionados, fueron publicados en la antología “La mujer recuerda leyendas de su pueblo”, conformando un total de 35 relatos.
Este libro, los cuentos y los instrumentos de descripción –base de datos y guía de fondo– están a disposición del público para su consulta en el Archivo.









