Expertos europeos transmitieron sus conocimientos a los aprendices chilenos y dentro de la fábrica se creó un ambiente familiar.

Artesanos, técnicos, operarios vidrieros y toda una gama de expertos europeos especializados contrató Cristal Yungay en 1935 para crear productos de alta calidad, comparables con los estándares internacionales.
Entre ellos se contaban destacados vidrieros extranjeros como Oscar Berrío, los hermanos Juan y José Bofil, Fernando Tavosky y Enzo Fenzo, especialista de la cristalería italiana de Murano.
Los expertos en el manejo de hornos, soplado y tornos de cristal transmitieron sus conocimientos a aprendices chilenos y reprodujeron más de 500 tipos de tallas.
El trabajo que se realizó en la fábrica fue denominado como artesanal pues la elaboración de los objetos de vidrio se realizaba manualmente y el artesano dominaba el proceso de producción de principio a fin. En torno a este oficio se organizaron los recursos humanos y materiales de la empresa.
La fábrica de Cristales Yungay tenía en sus instalaciones las siguientes secciones:
Con el fin de no apagar los hornos se trabajaba en un sistema de tres turnos. Era común que el vidrio saliera con desperfectos. En esos casos el tallado cubría las imperfecciones.
Otros espacios fueron:
Periódicamente se realizaban ventas exclusivas para los trabajadores de Cristal Yungay, con productos a muy bajo costo.
Cristal Yungay: tallado y colorido utilitario y ornamental
Objetos utilitarios y ornamentales creados por artesanos chilenos, que dan cuenta de costumbres características de la clase media chilena en el siglo XX.
Cristal Yungay: símbolo de las "buenas maneras" en la mesa
Creaciones de Cristal Yungay satisficieron la demanda de las clases ascendentes, y se convirtieron en objetos que los distinguían socialmente.
Talladores y sopladores que trabajaron en la empresa Cristal Yungay obtuvieron conocimientos transmitidos a través de la observación y aprendizaje directo.
Vasos de diferentes modelos, tallados y colores fueron creados para beber líquidos fríos y ornamentar el hogar con elegancia y distinción. Decoraron las mesas de la clase media chilena en el siglo XX.
Ceniceros, joyeros, aguamaniles, floreros, fuentes, bandejas y bol ejemplifican la prolijidad característica de los artesanos de Cristal Yungay.
Recipientes tallados para beber licor, aperitivo, vino blanco, vino tinto, agua y champaña, eran los más vendidos por Cristal Yungay, en juegos 6 o 12 piezas.