“El tiempo que estuve ausente…”

4 Jun 2012 0 Comment

by ALOTP


 


                                                       "Yo fui de viaje y  volví 


Y aquí me tenís presente,


El tiempo que estuve ausente


Si te acordabai de mi”


(De la tradición)


Con todo lo que significa una despedida,  la tarde del veintitrés de mayo del año pasado para mí fue una de las más hermosas y nunca dejaré de agradecer el empujón que me dio Claudio para que volara a La Puntilla ese día.  Era como que Santos me estaba esperando. Hizo que salieran otras personas de su pieza y que me sentara cerquita suyo. Con sus manos calientitas tomó las mías y me preguntó por “Lupita y don Max”.  En su cara había tanta paz, ni un asomo de dolor ni  preocupación!  Luego me dijo que tenía que mostrarme la última grabación que habían hecho con Juan Pérez  y otros cantores. Se trataba de una Misa en Canto a lo Divino. El mismo manejó desde su cama el equipo de música, puso el CD a gran volumen y me fue comentando los instrumentos  y las melodías. No quería que nadie nos interrumpiera. Estaba muy feliz con ese trabajo.  “Yo le voy a dar una copia otro día” me dijo.


No recuerdo cuanto tiempo estuvo  hablando.  Pero si tengo la certeza que por un momento tuve una visión: a Santos  en su cama impecable y blanca  lo vi como un angelito radiante y feliz. Como esos angelitos a los que él les cantó durante su vida y que contaba que una vez en un sueño se le habían presentado  para que los reconociera.  Había sido un día de mucha ansiedad para mí, pero después que nos despedimos con este entrañable amigo,  salí de su casa con una paz inmensa. Era la más hermosa tarde de otoño, con su brisa cordillerana, las hojas amarillas que volaban de los árboles al camino de su casa. Me quedé  largo tiempo disfrutando ese lugar. Tenía que agradecer  ese encuentro mágico  y el privilegio de que Santos, cantor, poeta, rezador, guitarronero, músico,  defensor  de los saberes  pupulares,  nos haya contado entre sus amigos, a mí a mi familia, a los integrantes y todos  los colaboradores del Archivo. Nos acompañó siempre en nuestros proyectos, fiestas investigaciones en la Biblioteca Nacional y en terreno.


Ayer su familia y sus amigos cantores y cantoras organizaron una misa en el mismo cementerio donde descansa Santos, en El Principal de Pirque. Otra linda tarde de otoño… Después de la ceremonia que fue acompañada por  la música y cantos campesinos que a él tanto le gustaba, nos invitaron la bendición de una cruz junto a la tumba de Santos hecha por el escultor Gazitúa, su gran amigo y compañero de cabalgatas por senderos de arrieros en la cordillera. El mismo artista contó que se trataba de una obra colectiva, puesto que cuando pensó en hacerla invitó a todos los amigos y conocidos que tenían caballos que le regalaran herraduras usadas por sus bestias . Por supuesto recibió una gran cantidad con las que construyó  esa cruz en la que también le ayudaron a soldar muchos amigos del Cajón del Maipo. Realmente emocionante ese homenaje!


A todo esto ya había anochecido. Terminada la bendición las hijas de Santos invitaron a los cantores a iniciar la rueda de Canto a lo Divino. Lo sorprendente fue que en ese instante por los parlantes que se habían usado para la misa en otro sector, empezaron a sonar  a todo volumen los acordes de un guitarrón y rompió la potente voz de Santos Rubio cantando la Salve, una de las décimas más antiguas del  Canto a lo Divino! No no podía ser de otra manera. Siempre sentimos su presencia. Luego sus amigos  cantores le cantaron a lo Divino. A nadie le importó la plena oscuridad, más bien diría que nos sentimos muy a gusto de “ver con el corazón” todo lo que estaba sucediendo. Fue como Santos quiso, que pudiéramos ver de otra manera. Y de que estuvimos con él, no tengo la menor duda.


Micaela Navarrete A.


24 de mayo de 2012.