Esta bahía concentró en el siglo XIX la actividad ferroviaria y portuaria de Antofagasta, y luego se transformó en su centro administrativo. Hoy es el núcleo histórico de la ciudad, y fue declarada Zona Típica.
Jornadas laborales de más de 12 horas, habitaciones estrechas y sin servicios higiénicos, al igual que salarios pagados con fichas y no con dinero marcaron el día a día de los obreros en el desierto de Atacama.
Instalaciones de las oficinas como las plantas y máquinas para la elaboración del salitre, así como el proceso productivo desde su extracción del salitre hasta su embarque están registradas en imágenes de estas mini ciudades que alberga el Museo de Antofagasta.