Matronas
La formación de las primeras matronas examinadas tuvo su punto de partida en los cursos dictados por Lorenzo Sazié en la sala de parturientas de la Casa de Huérfanos de Santiago en 1834, y representó el primer paso hacia la profesionalización de la asistencia del parto en el domicilio, ámbito donde se concentró mayoritariamente el campo de acción de las matronas durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX. El número de mujeres que accedieron a esta preparación creció, y aunque no fue abrumadoramente significativo, la aparición de esta nueva "profesional" introdujo límites y variaciones a la oferta obstétrica, que terminó circunscribiéndolas a la asistencia del parto normal. La trayectoria laboral seguida por las mujeres que optaron por esta oferta educativa, antes de la transformación efectiva de esta actividad en una profesión universitaria, es parte de la historia de un oficio sanitario pionero, que para efectos legales formó parte de las "profesiones médicas" del siglo XIX y adquirió un papel estratégico en la medicina obstétrica desde principios del siglo XX.



